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| EL ESTABLISHMENT POLÍTICO, ECONÓMICO Y CULTURAL ARGENTINO LE REGALÓ AIRE Y TIEMPO A LOS MILITARES PARA DESAPARECER A 30 MIL MILITANTES POPULARES. |
_En memoria de Dardo Cabo.
Está comprobado y dicho, pero conviene reiterarlo para contradecir a
los blanditos y simuladores: el asalto al poder de 1976 fue elaborado
por “intelectuales liberales” de fuertes nexos internacionales, como el
discípulo de Ortega y Gasset, Jaime “Jacques” Perriaux, empresarios
oligopólicos, terratenientes, príncipes de la Iglesia Católica y dueños
de medios periodísticos, que contaron con la complicidad de estrellas
literarias como Ernesto Sábato y Jorge Luis Borges.
El hilo
escamoteado que une a los autores de “El Túnel” o “El Aleph” con el cabo
Gorosito que enarbolaba la picana en las mazmorras clandestinas, debe
ser exhibido y vuelto a evocar en cada aniversario luctuoso, para que
los jóvenes sepan qué fue lo que realmente ocurrió hace 44 años y no
reiteren el grave error de rendir culto a los sepulcros blanqueados que
aumentaron su albura merced a la CONADEP y el gobierno de Raúl Alfonsín.
El sonriente Jacques Perriaux, amigo “como hermano” del discípulo de
Ortega, Julián Marías (otro liberal ibérico, que el franquismo utilizó
como señuelo para simular moderación, en medio de los miles de
fusilamientos de posguerra) fue el Fouché secreto, en cuyo estudio del
año ‘75 se daban cita dirigentes nacionales de la UCR, como el senador
Fernando de la Rúa, con conspiradores golpistas como el general Carlos
Guillermo “Pajarito” Suárez Mason, futuro carnicero del Cuerpo I de
Ejército. Para citar solamente a dos culpables gigantescos. Por allí
también pasaba José Alfredo Martínez de Hoz, miembro destacado de una
familia poseedora de 300 mil hectáreas de la mejor tierra argentina,
socio minoritario del magnate norteamericano David Rockefeller y
representante de monopolios norteamericanos y suizos como la United
Steel o Motor Columbus, para citar solamente dos de un grupo numeroso de
enormes corporaciones, a las que benefició con el esfuerzo de los
trabajadores argentinos.
Perriaux, presentado como “pensador”
por Wilkipedia, es autor de un único libro olvidado “Las generaciones
argentinas” y de una reforma de la Cámara Federal en lo Penal, durante
las dictaduras militares de Levingston y Lanusse, que no debería
olvidarse nunca. Porque en aquel famoso “Camarón”, disuelto durante el
gobierno democrático del doctor Héctor Cámpora, actuaron jueces que
presenciaban las torturas a que eran sometidos los prisioneros acusados
de “subversivos”. Pero además fue el autor intelectual del nombre que
los militares utilizaron para institucionalizar su asalto al poder y la
implementación de un Estado Terrorista: el pretendido PROCESO DE
REORGANIZACIÓN NACIONAL.
Claro que la cueva de Perriaux no era
la única: hubo algunos inocentes “ateneos” y hasta asociaciones
amistosas, que encubrían el lobby golpista. Seguramente la más
importante era el llamado “Grupo Azcuénaga”, así llamado porque se
reunían en un elegante petit hotel situado en la calle Azcuénaga 1673,
propiedad de Don Carlos Pedro Blaquier, dueño del ingenio Ledesma y
procesado en Jujuy por sus vínculos con la represión perpetrada en esa
provincia, especialmente en la famosa “noche del apagón”, donde los
represores, dice la acusación, salieron a cazar “subversivos” en
vehículos del ingenio, protegidos por unas oportunas tinieblas.
Blaquier, que cortejó al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, no
sólo ha negado airado su participación en la represión clandestina, sino
que ha lanzado amenazas judiciales contra quienes se atreven a evocar
esa noche aciaga. Tal vez la mayor acusación en su contra, sea que el
Grupo Azcuénaga fue el motor que impulsó a José Alfredo Martínez de Hoz y
varios socios menores de su futuro equipo económico, como el
“ruralista” Mario Cadenas Madariaga, el “prestigioso jurista” Horacio
García Belsunce (padre) y el megaempresario y polista Armando Braun,
pariente del ex jefe de gabinete de Macri, Marquitos Peña Braun, porque
el crimen de endeudamiento y fuga de capitales que ellos perpetraron en
los 70 sólo alcanza a compararse con el de Mauricio Macri.
Con
semejantes lobbistas no es de extrañar que todas las instituciones
representantes del poder agrícola, financiero y jurídico, como la
Sociedad Rural, el Mercado de Valores, la Cámara Argentina de Comercio,
la Bolsa de Cereales, el Club de Leones, la Cámara de Agentes de Bolsa,
la Asociación Argentina de Compañías de Seguros, la Asociación de Bancos
Argentinos, el Centro de Exportadores de Cereales, el Centro de
Consignatarios de productos del país, el Centro de Corredores y
Comisionistas de Subproductos Ganaderos; la Corporación Frutícola
Argentina, la Cámara de Inversores en Valores Mobiliarios, la Cámara
Argentina de Fondos Comunes de Inversión, la Cámara Argentina de
Compañías Financieras, la Cámara Argentina de Ahorro y Préstamo para la
vivienda, la Asociación de Industriales Metalúrgicos, el Colegio de
Abogados de Buenos Aires, la Cámara de la Construcción y hasta la Cámara
Argentina de Editores de Libros, para citar solamente unos pocos,
aplaudieran a la dictadura militar y condenaran en una solicitada “la
campaña antiargentina en el exterior”, en la que tuve el honor de
participar durante el Mundial de Fútbol de 1978.
Y, con
semejante presencia del poder económico, nacional y trasnacional,
apoyando sin fisuras al Estado Terrorista, tampoco es de extrañar que
los medios de prensa se alinearan en un apoyo irrestricto al golpe de
estado y a la subsecuente dictadura. Sin necesidad de censores, porque
sus propios directivos, vinculados a la SIDE y otros servicios de
inteligencia se ocupaban de disciplinar a sus periodistas.
Basta un repaso a vuelo de pájaro de los titulares de la prensa gráfica el 24 de marzo para ver que no estoy exagerando:
CLARIN
“NUEVO GOBIERNO” (sic)
LA NACION
“LAS FUERZAS ARMADAS ASUMEN EL PODER; DETUVOSE A LA PRESIDENTA”
LA RAZON
“GOBIERNO MILITAR: LAS FUERZAS ARMADAS HAN ASUMIDO HOY EL EJERCICIO DEL PODER”
CRONICA
“VIDELA ASUMIO LA PRESIDENCIA”
ULTIMA HORA
¡CAYO ISABEL!
LOS ANDES (Mendoza)
“ASUMIO EL PODER UNA JUNTA MILITAR QUE INTEGRAN LOS COMANDANTES DE LAS TRES ARMAS”
LA NUEVA PROVINCIA (Bahía Blanca)
“GOBIERNAN LAS FUERZAS ARMADAS”
Y abajo, en recuadro:
“REFUNDAN LA PATRIA”
“Refundan la Patria”, tituló, soltándose el pelo, el diario de la familia Massot, amorosamente vinculada a la Armada.
Para los que en esos momentos estábamos en la clandestinidad, en una
suerte de cuarentena que tiene puntos de contacto subjetivos con esta
mierda del coronavirus, no había dudas: venían con todo, dispuestos a
cargarse una generación entera.
Y se la cargaron, generando una ausencia que explica unas cuantas carencias.
Y fue en nuestra “cueva”, que el 19 de mayo de 1976 vimos por la tele y
leímos en el diario, la noticia del almuerzo en la Casa Rosada, con el
dictador Jorge Rafael Videla, del que participaron Jorge Luis Borges,
Ernesto Sábato, el cura Leonardo Castellani y el presidente de la
Sociedad Argentina de Escritores (SADE) Alberto Ratti.
Leímos, con asco e indignación que Ernesto Sábato había declarado a la salida:
__El General me dio una excelente impresión. Se trata de un hombre
culto, modesto e inteligente. Me impresionó la amplitud de criterio y la
cultura del Presidente.
Más sobrio, Borges calificó:
__Es todo un caballero.
Cuando volvió la democracia y Alfonsín colocó a Sábato como Santo
Patrono de la Memoria Histórica, con la Conadep y ese “Nunca más” en el
que unificó a víctimas y verdugos como “los dos demonios”, le mandé una
carta a Sábato que no le hizo ninguna gracia y contestó como lo que
siempre fue: un gran simulador de la virtud. Quería hacerme creer que
había ido para salvar vidas, lo cual era una mentira repugnante. En
realidad, el único personaje de esa triste delegación que se atrevió a
pedirle al dictador por la vida de un desaparecido, fue el cura Leonardo
Castellani (que había sido colaborador del semanario facho “Azul y
Blanco”). Y lo hizo por alguien a quien quería mucho, a pesar de que
militaba en las antípodas ideológicas de Castellani: el gran escritor
Haroldo Conti.
De más está decir que el hombre “culto, modesto e
inteligente” con el que Sábato había tenido la indignidad de almorzar,
ignoró con indiferencia de mafioso el pedido del cura y Haroldo Conti
sigue siendo uno de nuestros escritores desaparecidos.
Con el
poder económico, cultural y mediático alineado, ¿qué le faltaba al
Estado Terrorista para simular ante la opinión pública internacional que
era más “moderado”, más “civilizado” que la dictadura de Pinochet? El
apoyo -a nivel municipal- de esos partidos políticos que los usurpadores
militares habían disuelto a nivel nacional. Y lo tuvieron, por
supuesto. Esos radicales que tienen como lema “romperse pero no
doblarse” aceptaron gustosos ser jefes del 31 por ciento de las comunas;
unas 300 intendencias. Los justicialistas, que tampoco cantan mal las
rancheras, arrimaron un 19 por ciento. Las víctimas sí las pusimos
nosotros.
Por eso, en este nuevo aniversario de la tragedia, no
tenemos ganas de reconciliarnos con nadie. Al contrario: nos sigue
indignando la impunidad de la que sigue gozando el 70 por ciento de los
represores. Y que personajes siniestros, como el Tigre Acosta, esgriman
el peligro del Coronavirus para pedir la pena residencial de la que ya
gozan muchos de sus adláteres.

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