RADIO KRIMINAL

lunes, 15 de abril de 2019

15 de Abril de 1953 | El día que los peronistas incendiaron la primera biblioteca obrera del país.

La Casa del Pueblo, sede del Partido Socialista y del periódico partidario "La Vanguardia". Con las llamas se perdió la primera (y única) colección de periódicos obreros que existía en el país; la mayor biblioteca obrera del país -tenía más de cien mil volúmenes- ; los archivos de la redacción, los muebles, la sala de máquinas y todas las pertenencias del Partido Socialista.
La primera bomba había estallado dentro del hotel Mayo, en Hipólito Yrigoyen 420, y la segunda, en la estación del subte, había segado la vida de una mujer y cuatro hombres. Al acortarse el acto, un grupo enfiló por la Avenida de Mayo, anunciando su objetivo de quemar la Casa del Pueblo. Eran las seis y media de la tarde cuando llegaron a la sede socialista de Rivadavia 2150. Adentro, treinta afiliados acompañaban al secretario general del partido, Ramón A. Muñiz, que llamó a la seccional y reclamó efectivos para evitar incidentes. "Toda la policía fue destinada al acto de Plaza de Mayo", le contestaron. Esto decidió a los socialistas a escapar por los fondos.
Al grito de "¡Judíos! ¡Váyanse a Moscú! ¡Patria sí, colonia no!", fueron rotos a pedradas los vidrios del frente, mientras un camión municipal era estrellado contra la puerta de hierro, para abrir paso a los asaltantes. Estos treparon hasta el primer piso y arrojaron por las ventanas los libros de la Biblioteca Obrera Juan B. Justo. En el medio de la calle se hizo una gigantesca fogata con lo que era entonces el más importante archivo histórico de las luchas sociales en la Argentina. Adentro, las llamas comenzaron a ganar altura en el archivo del periódico La Vanguardia, hasta destruir todas sus oficinas. La consigna policial era actuar solamente en caso de que el incendio se propagase a las casas vecinas, pero esto no ocurrió porque los bomberos cuidaron que los límites del siniestro no se extendieran más de lo previsto.
Los viejos afiliados juntaban su impotencia sobre la vereda de enfrente. En sus murmullos flotaba una trágica coincidencia histórica: otro 15 de abril, en 1919, los fascistas habían incendiado en Milán las oficinas del diario socialista Avanti! Además, los aterraba recordar que tres años después habían quemado treinta locales de ese partido en toda Italia y que habián vuelto a hacerlo en 1925 en Florencia y en 1926 en Milán.
A la mañana siguiente se desplomó el techo. Un rayo de sol atravesaría la sólida estructura aún en pie, iluminando el vacío interior de la Casa del Pueblo. El clima no podía ser más hostil para el Partido Socialista, que tenía sus imprentas clausuradas y sesenta dirigentes encerrados en Villa Devoto.
( Extracto del articulo "Cuando Perón hizo tronar el escarmiento", de Hugo Gambini )

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